El parvovirus canino (CPV) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a cachorros y perros jóvenes, aunque también puede presentarse en adultos no vacunados o con sistemas inmunológicos debilitados. Es una de las enfermedades más graves y letales si no se trata a tiempo.
¿Qué es el Parvovirus Canino?
El parvovirus canino es un virus muy resistente en el ambiente, capaz de sobrevivir en superficies, tierra, ropa y objetos por meses. Se transmite principalmente por contacto directo con heces infectadas, pero también a través de objetos contaminados (platos, juguetes, zapatos, etc.).
Causas y Factores de Riesgo
- Exposición al virus: Principalmente por el contacto con heces de perros infectados.
- Falta de vacunación: Los cachorros no vacunados o con esquema incompleto son los más vulnerables.
- Ambientes contaminados: Parques, albergues o lugares con alta concentración de perros.
- Sistema inmune débil: Perros enfermos, desnutridos o estresados tienen más riesgo de contagio.
- Razas predispuestas: Razas como el Rottweiler, Doberman, Pastor Alemán y Labrador tienen mayor susceptibilidad.
Síntomas del Parvovirus Canino
Los signos clínicos suelen aparecer entre 3 y 7 días después de la exposición al virus. Los más comunes son:
- Vómitos intensos y persistentes.
- Diarrea severa, a menudo con sangre y mal olor característico.
- Fiebre alta (aunque en fases avanzadas puede haber hipotermia).
- Pérdida total del apetito.
- Letargo extremo y debilidad.
- Deshidratación rápida debido a la pérdida de líquidos.
- Dolor abdominal e hinchazón.
¡Alerta! Si un cachorro presenta vómitos y diarrea con sangre, acude de inmediato al veterinario: cada hora cuenta para salvar su vida.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante:
- Pruebas rápidas de antígenos en heces (test ELISA).
- Análisis de sangre para evaluar glóbulos blancos y estado general.
- Examen clínico y revisión de historial de vacunación.
Tratamiento
Actualmente no existe un medicamento antiviral que elimine el parvovirus, por lo que el tratamiento es de soporte para controlar síntomas y evitar complicaciones:
- Hospitalización inmediata: En casos graves, es la única opción.
- Fluidoterapia intravenosa: Para corregir la deshidratación.
- Antieméticos y protectores gástricos: Para controlar vómitos y proteger el estómago.
- Antibióticos de amplio espectro: Previenen infecciones bacterianas secundarias.
- Transfusiones de plasma o sangre: En casos de anemia grave.
- Nutrición controlada: A medida que el perro mejora, se introducen dietas blandas y fáciles de digerir.
Pronóstico: Con tratamiento agresivo y temprano, la tasa de supervivencia puede llegar al 70-90%. Sin tratamiento, la mortalidad es superior al 90%.
Prevención
- Vacunación: La primera vacuna se aplica entre las 6-8 semanas de vida, con refuerzos cada 3-4 semanas hasta los 16 semanas.
- Refuerzos anuales: Mantener el esquema de vacunación al día.
- Higiene extrema: Desinfectar con cloro diluido (el virus es muy resistente a desinfectantes comunes).
- Evitar exposición: No sacar a pasear al cachorro ni llevarlo a parques hasta completar las vacunas.
Conclusión
El parvovirus canino es una enfermedad mortal, pero completamente prevenible con un buen plan de vacunación y medidas de higiene. La rapidez para acudir al veterinario marca la diferencia entre la vida y la muerte del perro. Un dueño informado y responsable es la mejor defensa contra esta enfermedad.